Hotel Rural

El Primer Hotel Rural de España

El Hotel La Rectoral de Taramundi, clave en la historia del Turismo Rural Nacional

En el corazón del occidente asturiano, entre valles verdes y montañas, se alza una casona de piedra que marcó un antes y un después en la historia del turismo en España. La Rectoral de Taramundi, inaugurada en 1986, es considerada el primer hotel rural del país. Su apertura simbolizó el nacimiento de un modelo turístico que hoy forma parte de la identidad de Asturias y de buena parte del medio rural español.

Los inicios del turismo rural en España

Aunque hoy parece natural hablar de hoteles rurales, hace apenas unas décadas este concepto ni existía.

En los años 60 surgieron las primeras experiencias con el programa estatal “Vacaciones en Casas de Labranza” (1967). Los turistas se alojaban en viviendas de campesinos habilitadas de forma muy rudimentaria: eran estancias básicas, más un contacto directo con la vida del campo que una oferta turística estructurada.

Durante los años 80, España aún no tenía un modelo definido. Los visitantes solían alojarse en casas de aldeanos, pensiones sencillas o soluciones improvisadas. Faltaba una propuesta clara que combinara comodidad, identidad local y sostenibilidad.

Fue entonces cuando Taramundi, comarca pionera, entró en escena.

Taramundi se sitúa en el valle del Turía, en el occidente de Asturias, hoy integrado en la Reserva de la Biosfera Río Eo, Oscos y Terras de Burón. A comienzos de los años 80, el municipio sufría despoblación y crisis agrícola, pero al mismo tiempo atesoraba un patrimonio único: naturaleza, tradiciones artesanas y un rico legado etnográfico y religioso.

Entre sus tesoros destacan: Iglesias y capillas rurales, como la Iglesia de San Martín de Taramundi, la Capilla de Nuestra Señora de las Virtudes en Os Teixois y la Capilla de San Andrés en Esquíos; Conjuntos etnográficos, Museos singulares, como el de los Molinos de Mazonovo (el mayor de España) o el Museo Etnográfico de Esquíos. Y la célebre cuchillería de Taramundi

Este entorno fue el escenario perfecto para un proyecto pionero. En 1983-84, el CSIC y el Principado de Asturias eligieron Taramundi para desarrollar un plan piloto de dinamización rural: se trataba de convertir la despoblación en oportunidad, apostando por un turismo respetuoso con la naturaleza y el medio social.

Aquel estudio se tradujo en el Plan de Desarrollo Integral Oscos-Eo (1985-1995), con inversiones en infraestructuras, patrimonio y servicios. Su emblema sería la apertura de un hotel muy especial.

La Rectoral: de casa del cura a primer hotel rural de España

La casa rectoral del siglo XVIII no era una simple vivienda campesina. Era la residencia del párroco: una construcción de piedra, amplia y sólida, situada en un punto elevado junto a la iglesia de San Martín. Tenía carácter señorial dentro del contexto rural, muy distinta de las casas de labranza que acogieron a los primeros turistas en otras regiones.

Con la despoblación y la falta de sacerdotes en los años 60 y 70, el párroco dejó de vivir allí y la casa quedó vacía. Esa circunstancia la convirtió en candidata ideal para un proyecto innovador: reconvertirla en hotel rural.

En 1986, tras una inversión de 85 millones de pesetas por parte del Gobierno asturiano, la vieja rectoría abrió sus puertas como hotel de cuatro estrellas con 12 habitaciones, restaurante y gimnasio. Había nacido La Rectoral de Taramundi, el primer hotel rural de España.

Evolución

A lo largo de los años, el hotel creció hasta contar con 18 habitaciones, biblioteca, restaurante de cocina local, salón con chimenea y jardines. Su estilo, que combinaba comodidad moderna con raíces locales, se convirtió en modelo para decenas de iniciativas en toda España.

En los años 90, Asturias reforzó esta apuesta creando la marca de calidad Casonas Asturianas, inspirada en alojamientos con encanto como La Rectoral.

Hoy, el hotel sigue siendo un referente. El edificio pertenece al Principado de Asturias, que lo ha cedido en concesión al Ayuntamiento de Taramundi; este, a su vez, lo explota a través de una empresa privada. El contrato actual se mantiene hasta 2028.

En 2024 se iniciaron los trámites para que pudiera integrarse en la red de Paradores de Turismo, una propuesta que aún está en fase de estudio, pero que refleja la importancia histórica de este lugar.

La Rectoral no es solo un hotel: es símbolo del turismo rural en España.

Y no deja de ser significativo que el primer hotel rural de España naciera de una casa rectoral. Era también un símbolo de la vida comunitaria, porque allí se gestionaban bienes parroquiales, se recibía a vecinos y se custodiaba parte del patrimonio local. Transformar esa casa en hotel no solo dio nuevo uso a un edificio vacío: significó dar una segunda vida a un espacio cargado de historia religiosa y social. Una metáfora perfecta de cómo el patrimonio y espacio religioso también puede transformarse en motor cultural y económico.

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