Patrimonio y Cosmovisión Cristiana
Tras la lectura de los módulos 1 y 2 del informe Turismo religioso en España: Un viaje al interior de un segmento en transformación, dirigido por ObservaTUR, ReiniziaT y Task ONE, con el apoyo de la Consejería de Turismo y Andalucía Exterior de la Junta de Andalucía e IAG7 Viajes he querido recoger en este artículo algunas de sus principales ideas y conclusiones, especialmente aquellas más relacionadas con mi investigación doctoral sobre patrimonio religioso.
El documento presenta una panorámica amplia del turismo religioso en España y sostiene que este segmento se encuentra en un proceso de crecimiento y transformación, dejando de ser un segmento minoritario. A partir de esta premisa, pretende dimensionar el turismo religioso en España, identificar sus principales recursos, conocer la demanda y la evolución de sus públicos, analizar sus motivaciones y tipologías, estudiar la gestión, la coordinación, las barreras y las oportunidades de futuro, y proponer medidas para estructurar y comercializar la oferta turística de forma organizada, sostenible y competitiva.
¿Qué entendemos hoy por turismo religioso?
Tradicionalmente, el turismo religioso se ha identificado con los viajes de peregrinación. Sin embargo, esta interpretación resulta insuficiente para explicar la realidad actual.
El informe lo define como un fenómeno complejo y de difícil delimitación en el que se entrelazan motivaciones confesionales, espirituales, culturales, históricas, artísticas y patrimoniales. Ya no puede explicarse únicamente a partir de la motivación devocional ni reducirse al desplazamiento hacia un lugar sagrado. Esta amplitud obliga también a diferenciar entre religiosidad y espiritualidad. Su singularidad no depende únicamente del lugar visitado, sino de la profundidad de la experiencia.
Habitualmente se ha situado bajo el paraguas del patrimonio cultural, aunque, desde mi punto de vista, el turismo religioso como segmento y como concepto empieza a adquirir entidad y vida propia.
¿Cuál es el perfil del turista religioso?
El perfil del turista religioso se está diversificando. El informe identifica a un visitante transversal, heterogéneo en edad y con motivaciones diversas, que muestra un creciente interés por la autenticidad, las experiencias significativas y la dimensión trascendente del viaje.
Las motivaciones ya no son exclusivamente religiosas. La fe se combina con el interés por el patrimonio, la historia, el arte, la cultura, la naturaleza, el bienestar, el silencio y la búsqueda personal, estrechamente relacionada con la necesidad de encontrar un propósito vital.
Como refleja el estudio, las motivaciones religiosas, espirituales, culturales, patrimoniales, históricas y personales se entrelazan. Por ello, en muchas ocasiones, el viajero no encaja en una única tipología.
El turista actual no busca solo contemplar el patrimonio religioso, sino comprender su significado y su función. También desea conocer la comunidad que lo mantiene vivo, porque en ella residen buena parte de su autenticidad y de su historia.
El patrimonio sacro puede atraer a creyentes, agnósticos, amantes del arte, la belleza y la cultura, personas interesadas en el conocimiento y otras que buscan la introspección mediante una relectura estética y espiritual de lo sagrado.
Diversificación de la oferta del turismo religioso
Las peregrinaciones continúan siendo uno de los productos principales, pero la oferta está evolucionando hacia experiencias más amplias.
Junto a las grandes rutas de peregrinación aparecen itinerarios alternativos vinculados a figuras religiosas, rutas temáticas, caminos históricos —algunos abandonados u olvidados—, experiencias inmersivas y propuestas relacionadas con el arte sacro. También se desarrollan retiros, actividades espirituales en monasterios y conventos, y experiencias que combinan religión, cultura y naturaleza.
Este carácter híbrido de la oferta, basado en una combinación excepcional de patrimonio, tradición, creencias, costumbres, historia y diversidad territorial, constituye una de sus principales fortalezas y uno de sus elementos diferenciadores frente a otros destinos internacionales. En estos, la motivación religiosa suele ser más homogénea y el producto está más claramente orientado hacia lo devocional.
Datos sobre Patrimonio Religioso
El estudio sitúa a España entre los principales destinos mundiales del turismo religioso.
El país cuenta con el Camino de Santiago, grandes santuarios marianos, monasterios, conventos, ermitas, celebraciones de Semana Santa, romerías, años jubilares, rutas vinculadas a santos y fundadores, fiestas de religiosidad popular y una extensa infraestructura patrimonial religiosa, distribuida por todo el territorio.
La Iglesia católica gestiona 3.161 Bienes de Interés Cultural, entre ellos 18 declarados Patrimonio Mundial.
La Iglesia desempeña además un papel destacado en la conservación y difusión del patrimonio religioso a través de una red de 283 museos diocesanos, parroquiales y religiosos. Estos espacios, vinculados a la actividad pastoral y eclesial, no solo preservan bienes de gran valor histórico, artístico y cultural y, desde la perspectiva eclesial, contribuyen también a su misión evangelizadora: la salvación del ser humano.
De los 44 bienes culturales españoles inscritos como Patrimonio Mundial por la UNESCO, 22 están vinculados con instituciones eclesiásticas, ya sea por la titularidad de monumentos emblemáticos, por su origen histórico, o por integrar conjuntos patrimoniales en los que abundan iglesias, monasterios y conventos entre otros.
Muchos de estos recursos se localizan en pequeños municipios y territorios rurales, donde representan, en numerosos casos, el principal atractivo cultural y turístico.
Datos Turismo Religioso
El turismo religioso moviliza anualmente a más de 300 millones de viajeros escala mundial
Europa concentra aproximadamente el 40 % del turismo religioso mundial. Italia, España, Francia, Portugal y Polonia destacan por la importancia de sus santuarios, rutas de peregrinación, celebraciones, patrimonio histórico y calendarios religiosos.
El informe estima que entre 17 y 20 millones de españoles realizan viajes relacionados, en mayor o menor medida, con motivaciones religiosas. No obstante, el propio estudio reconoce la dificultad de medir con precisión este mercado. Por ello, una de las prioridades consiste en desarrollar sistemas específicos de medición que permitan conocer mejor el comportamiento de los visitantes.
Las estimaciones sobre el valor económico mundial del turismo religioso varían considerablemente según las actividades incluidas. Para 2026, oscilan desde unos 16.460 millones de dólares, si se considera únicamente la peregrinación y la práctica religiosa, hasta aproximadamente 207.000 millones cuando se incorporan el alojamiento, el transporte y otros gastos asociados. Pese a estas diferencias metodológicas, las previsiones coinciden en señalar un crecimiento sostenido del segmento.
El informe recoge, citando datos difundidos por la Conferencia Episcopal Española, que el turismo religioso aporta cerca del 9 % del PIB turístico y alrededor del 1 % del PIB nacional, según datos difundidos por la Conferencia Episcopal Española.
Aunque las estimaciones económicas difieren, todas apuntan hacia una evolución positiva. El estudio sitúa la tasa de crecimiento anual compuesta —CAGR— entre el 8,4 % y el 10,2%
Del monumento a la autenticidad y al turismo religioso experiencial
Se observa una evolución común: la mera visita al patrimonio está dando paso a propuestas más estructuradas, experienciales y adaptadas al visitante contemporáneo. Este desea conocer el sentido de las imágenes, la función de los espacios, la historia de las comunidades religiosas, la relación del edificio y las tradiciones y ritos con el territorio.
El informe subraya también la necesidad de construir relatos atractivos y rigurosos. Mejorar la calidad de la interpretación favorece una conexión más profunda con el visitante, de manera que no se limite a observar, sino que participe activamente en la experiencia. La necesidad de conocer la historia y las raíces cristianas de España puede entenderse también como una forma de volver al origen para construir un futuro más estable y sólido.
Una oportunidad para la España rural
Uno de los aspectos que más me interesan del estudio es la relación entre patrimonio religioso y desarrollo rural.
En muchos pequeños municipios, el patrimonio religioso constituye el principal —y, en ocasiones, el único— recurso cultural y turístico disponible. Bien gestionado, el turismo puede contribuir a financiar la conservación de edificios y templos, tradiciones, caminos y paisajes culturales y religiosos; divulgar el patrimonio; dinamizar los territorios; y reforzar la identidad de las comunidades.
De forma indirecta, también puede ayudar a fijar población en estos entornos. Por ello, el turismo de fe puede actuar como un factor de dinamización, cohesión social y arraigo, además de contribuir al crecimiento económico y al desarrollo regional.
Como aportación externa al informe, recupero también una reflexión de Eva Luna Acosta en «La experiencia de Dios a través del arte» de la Fundación SM «el patrimonio rural no se pierde solo por el paso del tiempo, sino también por el abandono, el expolio y la desfiguración que provoca el desconocimiento». Asimismo, señala que «los recursos religiosos forman parte de la identidad colectiva y del paisaje emocional y simbólico que ha unido durante siglos a generaciones enteras».
Ecosistema: La Iglesia aporta el patrimonio, el sentido y la autenticidad
El desarrollo del turismo religioso exige la participación de tres actores principales e interdependientes: la Iglesia, las administraciones públicas y las empresas turísticas, junto con otros agentes como asociaciones, organizaciones y redes.
La Iglesia ocupa una posición central en este ecosistema como principal custodio del patrimonio religioso y garante de su significado espiritual y de su autenticidad. Además, posee el conocimiento más profundo de los espacios, de su historia, de sus usos y de su sentido religioso.
La experiencia del turismo religioso está estrechamente vinculada a la carga espiritual y simbólica de los lugares. Solo puede ser plenamente auténtica cuando el espacio conserva su uso religioso. Si desaparece esa continuidad, también se debilita su significado espiritual y simbólico, y el lugar corre el riesgo de quedar reducido a una mera visita patrimonial. La autenticidad no depende solo del edificio, sino de que siga siendo un lugar vivo de fe.
No hay que olvidar, además que la cosmovisión católica forma parte esencial de la historia y del significado de buena parte de este patrimonio
El estudio identifica, sin embargo, una falta de coordinación y de estrategia compartida, además de dificultades administrativas, diferencias de objetivos y ausencia de estructuras estables de gobernanza. En muchos casos, los distintos actores operan de forma fragmentada.
El estudio concluye con diez recomendaciones y cuarenta líneas de acción para impulsar el desarrollo del segmento, que pueden consultarse directamente en el informe que han publicado.

Conclusiones
El documento ofrece una panorámica amplia y útil del turismo religioso en España, confirma que se trata de una modalidad turística con importantes perspectivas de crecimiento, capaz de atraer grandes flujos de viajeros y generar actividad económica estable en los territorios.
Este informe contribuye a ordenar un ámbito todavía disperso e identifica oportunidades y líneas de actuación prácticas.
No obstante, se trata de un informe sectorial de carácter exploratorio, no de una investigación académica concluyente. Su enfoque resulta útil para detectar percepciones, problemas y oportunidades, pero no permite medir con precisión la demanda ni generalizar todos sus resultados. Además, algunas cifras proceden de fuentes antiguas o de estimaciones elaboradas con metodologías distintas, por lo que deben interpretarse con prudencia.
El informe destaca por la amplitud de los temas que aborda y por la cantidad de información, casos y propuestas que reúne. Esa misma amplitud hace que su estructura resulte en ocasiones densa y que su lectura exija un análisis detenido para comprender y relacionar adecuadamente todas sus aportaciones.
Estas limitaciones no restan valor al importante trabajo realizado. Al contrario, el informe constituye un valioso punto de partida, recoge la experiencia de profesionales especializados y abre la puerta a futuras investigaciones académicas que profundicen, con metodologías más amplias y contrastadas, en las dimensiones económica, territorial, cultural, social, eclesial, patrimonial y espiritual del turismo religioso, así como en la cosmovisión católica. Porque ésta da sentido a buena parte de este patrimonio y como dice el director del Departamento de Pastoral del Turismo de la Conferencia Episcopal Española (CEE), P. Gustavo Riveiro
«La evangelización no es neutra, ni supuesta, ni imaginaria”
Nota: Por la amplitud de sus contenidos, casos y propuestas, recomiendo acudir al informe completo y realizar una lectura detenida, especialmente a quienes investigan o trabajan en turismo religioso, patrimonio y desarrollo territorial.
